viernes, 12 de enero de 2018

Aquí y ahora


Gorriones enhebrando sus trinos cristalinos
y el aire lloviznado mojando los recuerdos.

Así pasó el silencio de la liviana infancia,
también se fue a saltitos de gorrión inconsciente
la simple adolescencia con sol y bicicleta.
   Un árido paisaje acorraló
los días juveniles;
                                 y luego…
pintamos de palomas las siestas luminosas.
   Ahora las amapolas
asoman cuatro hojas de tierna persistencia
y ha de soñar agosto
con sus primeras flores.

   Es muy buena la vida
si hemos llegado al borde de un jardín
que promete sus florecidos dones
después de tanto erial
                                   cruzado en carne viva.
   Tal vez nunca veremos
la frescura del pétalo que abrió
su rozagante candor
bajo mi ruda mano de jardinera;
pero en calladas sombras
esta cansada mano
seguirá dibujando senderos y palabras
                                                                   más allá de la vida,
                                                                   más allá de la muerte.


                                                       Por algo dios y yo somos tan parecidos.

http://hoguera-arbol.blogspot.com.ar/2013/07/aqui-y-ahora.html

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