sábado, 21 de octubre de 2017

Despedida

A mi escuela le mataron los gorriones
y se quedó sin trinos y sin alas;
mi escuela tiene herida la ternura
en la verde soledad de sus ventanas.

¿Será porque me voy
que está tan triste
que se arrancó los pájaros del patio
y el verde corazón que la ilumina
                                                es árido,
                                                callado
                                                y sin encanto?
¿Será porque después
no tendrá versos
en el mástil azul de su verano,
que se mató los pájaros del canto
y se quitó la brisa de las alas?
¿Será porque después voy a olvidarla
y al andar su vereda seré extraña?
¿O será que soy yo la que imagina
una mansa y callada despedida?

Lo cierto es que mi escuela
está tan triste
que se arrancó una flor de la mirada
y se puso crespones de silencio
donde estuvo el piar de sus gorriones.

Escuela mía,
iniciación del mundo,
portal de sueños donde inicia el tiempo
de otras historias,
con las batallas que la vida ofrece;
escuela,
tengo que decirte adiós.

Y en este adiós que mi poema teje,
 hay cinco otoños de mi adolescencia
que en tu silencio y en tu amor, se quedan.


   -@-

2 comentarios:

  1. Es probable que los gorriones te hayan seguido buscando el intercambio con tu mirada y la persistencia en tus versos.

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    1. Absolutamente. Han estado siempre en el paisaje de mi vida. Gracias por leer.

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