jueves, 10 de agosto de 2017

Homenaje

A Francisco Noriega, que se fue hoy.


Qué puedo darle a tu muerte, qué decirle,
qué flores regalarle a la guitarra
que colgaste a morirse de silencio; 
con cuál de las gaviotas rescatarle
el vuelo a la novela que intentabas, 
qué candela encender en la cornisa 
de los sueños quemados por los días. 

Mejor juntar con la hojarasca del recuerdo 
los menudos guijarros de aquel tiempo
y enumerar lo que me diste de prestado:
la duda, la humildad... y la costumbre
de andar en alpargatas por la vida.

Tanto hubiera querido enajenarte
esa sapiencia que alzabas lentamente
en el índice doctoral, avizor, deletéreo.

Me esforcé, te digo que lo hice,
eludí las trampas del sistema 
y cerré las compuertas del torrente
que arrastra las criaturas a la nada:
enseñé a preguntar, traté de hacerlo...
ojalá no te fueras... sin saberlo.


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